La capacidad de manejar las emociones y las relaciones personales es una de las características de un líder fuerte. Muchos argumentan que la inteligencia emocional (EI) es incluso más importante que el cociente intelectual (IQ). Algunos investigadores estiman que la inteligencia emocional de una persona representa hasta el 75% de la capacidad de una persona para tener éxito. Esta es la razón por la cual muchos gerentes se apegan al viejo dicho: “Contratar por personalidad, capacitar para lograr habilidades”. También es la razón por la que más organizaciones están implementando programas de capacitación específicamente para abordar este tema.

Muchos indicadores sugieren que los trabajos del futuro requerirán mucha más inteligencia emocional para complementar las sofisticadas máquinas con las que trabajamos. Las instituciones académicas deben considerar seriamente desempeñar un papel en el desarrollo de la inteligencia emocional y el bienestar de los estudiantes para garantizar que las universidades sigan siendo relevantes.

Con los niveles sin precedentes de complejidad y cambio que enfrentan las sociedades, es crucial explorar cómo los sistemas educativos pueden evolucionar para ayudar a los jóvenes a desarrollar la autoconciencia y la conciencia social para prosperar y alcanzar su máximo potencial una vez que ingresan al lugar de trabajo.

Los seres humanos aportan tres dimensiones al mercado laboral: físico, cognitivo y emocional.

Las máquinas nos han superado tanto en la dimensión física (cada vez se necesita menos trabajo manual) como en la dimensión cognitiva (la inteligencia artificial es cada vez más capaz de superar a los humanos en tareas como el ajedrez y el diagnóstico médico). Esto deja el dominio emocional donde los humanos todavía tienen la ventaja. A medida que se automaticen más y más trabajos, la naturaleza del valor que agregan los humanos evolucionará para centrarse en la creatividad, la conectividad con los demás y la autorrealización.

El psicólogo estadounidense Daniel Goleman definió los cuatro dominios de la inteligencia emocional como: autoconciencia, conciencia social, autogestión y gestión de relaciones.

Se necesita de mucho trabajo para establecer las formas más efectivas de desarrollar la inteligencia emocional en los jóvenes en todos los ámbitos de la sociedad. Pero si vamos a asumir las demandas, las complejidades y grandes cambios de la era digital, necesitaremos personas felices, plenas y resilientes para aceptarla.

En los lugares de trabajo, los empleados felices y satisfechos pueden significar una mayor productividad y rotación.

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(Fuente de información:businessinsider.cominc.com)