Planear para el futuro es de vital importancia para las organizaciones. Existen personas que solo planean a corto plazo, es decir para los próximos 6 meses o el año fiscal, esto trae problemas a largo plazo.

Estamos enfrentando enormes problemas en el mundo, problemas a escala de civilización. Sin embargo, no podemos resolverlos usando el pensamiento a corto plazo. El corto plazo impide que un CEO compre equipo de seguridad costoso porque dañará el resultado final o que pongamos nuestro dinero en inversiones que tendrán resultados en los próximos años.

Si queremos avanzar hacia un futuro diferente, debemos adoptar lo que el consultor de innovación Ari Wallach llama el “camino largo”. Este consultor nos propone usar cualquiera de estos 3 tipos de pensamiento para abordar los problemas que enfrentamos en el presente y que en el futuro no se conviertan de nuevo en una problemática.

  1.  Pensamiento transgeneracional. Este pensamiento se refiere a analizar las consecuencias de nuestras decisiones en el futuro, no solo durante nuestro tiempo de vida si no cómo afectará a futuras generaciones. Por ejemplo, para calmar a un niño inquieto en un lugar publico podríamos darle un celular para que se entretenga o enseñarle a comportarse y tener una convivencia con él. Mientras la primera opción soluciona el problema de manera inmediata, la segunda funcionará y tendrá un efecto en su educación a largo plazo que más tarde podrá transmitir a sus propios hijos.
  2. Pensamiento futuro. Al imaginar cómo se verá el mundo en el futuro muchos de nosotros vemos un escenario en donde la tecnología resuelve todos los problemas. No hay nada de malo en eso, pero tenemos que alejarnos de mirar el futuro de esta manera. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para no hablar de un solo futuro sino para hablar de futuros. Ábrete a considerar todo tipo de escenarios posibles y todo tipo de soluciones.
  3. Pensamiento “Telos”. La palabra “telos” viene del griego, y significa “objetivo final” o “propósito final”. Esto implica hacerse la pregunta: “¿Con qué fin?” al tratar de resolver un problema en particular. Es decir, también debemos pensar en lo que vendrá después de que se resuelva dicho problema. El físico y filósofo Thomas Kuhn, quien creó el término “cambio de paradigma”, dijo: “Las personas no cambian a menos que tengan una visión de a dónde se dirigen”. Ese fue el poder de lo que Martin Luther King, Jr. hizo en su discurso “Tengo un sueño”. Revisó la lista de problemas y problemas contemporáneos, pero luego demostró una comprensión de cuál era su sueño y qué vendría después.

Si pensamos unicamente a corto plazo nos sentiremos abrumados y con la sensación de que el futuro nos alcanzará, sin embargo podemos cambiar esto. Nosotros tenemos el control, pero requiere pensamiento estratégico y acción de nuestra parte, imaginar muchos futuros posibles y pensar más allá de nuestra propia esperanza de vida.

Si quieres comenzar a planear a futuro pero no sabes por dónde empezar los consultores de M’Ready te pueden ayudar, ¡contáctanos!